miércoles, diciembre 08, 2004

EL BARRIO

En 1985, en los primeros meses del gobierno aprista nació el a.h. Mi Perú en los arenales de Ventanilla, lejos, muy lejos de la ciudad y de sus prioridades. Un grupo de gente que no tenía mucho establecieron como pudieron sus humildes viviendas en medio de la arena, y con mucho esfuerzo sobrevivieron y vieron crecer su creación.

Ya en 1997 la familia Moncada Juarez, después de recorrer muchos lugares del país en busca de un hogar definitivo, lo encontraron en la arena en medio de esta creciente urbanización de humildes casas de material noble, de esteras también. Aquí el pequeño Manolo se fue adaptando a la nueva realidad, fue concociendo a los amigos y encontrando ventajas ahí donde al principio parecía que no había ninguna.

La arena del cerro era propicia para intenar dar espectaculares mortales sin que la caída sea demasiado dolorosa. Aparte que si se camina cuesta arriba se puede ver el siempre placentero mar, ese mar que se hizo famoso en 1987 con un Fokker de la Marina. Aunque Manolo cuenta que es imposible bañarse en ese lugar, dice que si entras a la playa sales vestido con toda la basura que hay.

De todos modos agradece a este pujante asentamiento que está a punto de convertirse en un distrito independiente. Agradece haberse encontrado con esos pequeños vecinos que lo ayudaron dicisivamente a concretar una agrupación que nunca imaginó podría formar. Agradece también haber conocido en este lugar el reguetón y las acrobacias, que representan tanto para él y que fertilizaron la idea un proyecto ambicioso, proyecto que emergió en medio del desierto donde se supone que nada crece.

jueves, diciembre 02, 2004

¿La CIA en Venezuela?, qué raro.

Es evidente que esta es una noticia reveladora, pero después de todo es algo que todo el mundo sabía, o la menos intuía. La CIA lo sabe todo, por eso que dominan el mundo.

El texto no es tan largo y particularmente me pareció fácil de leer, por el interés de la noticia, pero yo creo que hubiera empezado la nota con el texto mismo del informe que daba cuenta de los intentos del golpe:

''Militares disidentes, incluyendo altos oficiales descontentos y un grupo de oficiales jóvenes, están aunando sus esfuerzos para organizar un golpe contra el presidente Chávez, tan pronto como este mes''.

Este sería el inicio del informe, anotando a continuación que se trata de un reporte de la CIA y de los servicios de inteligencia de Defensa y del Departamento de Estado de los Estados Unidos fechado el 6 de abril de 2002, 5 días antes de la manifestación que originó la matanza y posterior golpe de estado al presidente venezolano Hugo Chávez. En esta parte se incluirían enlaces con las noticias referidas a dicha manifestación y su mortal desenlace.

A continuación detallaría la información que está en el encabezado, que este informe fue desclasificado por la abogada neoyorquina Eva Gollinger, que tiene una página en internet dedicada a seguir la intervención norteamericana en Venezuela. Acá también se incluiría el enlace con la mencionada página.

La nota seguiría enumerando quienes eran los que tenían conocimiento previo del golpe y en qué forma se informó sobre su procedimiento:

''Para provocar acciones militares, los golpistas podrían explotar el desasosiego derivado de las protestas de la oposición programadas para este mes o de las que están en curso en la petrolera estatal PDVSA''.

En esta parte del artículo se seguirían entablando enlaces, esta vez referidos a los hechos concretos del golpe de estado, todos los detalles del plan, sobre todo los que tengan conexión directa con los datos que ahora se conocen.

Después de transcribir las partes más relevantes del reporte del Comité de Advertencias Estratégicas y establecer los enlaces correspondientes hacia dicho informe y el comité que lo emite, se daría paso a los descargos correspondientes por parte, obviamente, del Departamento de Estado norteamericano que revela que emitió un informe al respecto a través de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado publicado en julio de 2002:

``Más allá de fomentar su derrocamiento, Estados Unidos alertó al presidente Chávez de los intentos de golpe y le advirtió de posibles atentados contra su vida''.

Este punto sería el inicio del debate respecto a estas revelaciones dando espacio a todos los implicados. A continuación se presentarían las declaraciones y los informes oficiales del Gobierno venezolano, en este caso a través de su embajador en Washington Bernardo Alvarez:

``Lo que sí nos llama mucho la atención es que el gobierno de Estados Unidos interpretó el golpe como una reacción de los militares por el ataque a los manifestantes, a pesar de que sabía, y ahora está probado, que las protestas serían usadas por los golpistas para poner a Carmona en el poder''.

Después de citar y reproducir la información de las partes directamente involucradas en el caso, se continuaría con toda la información que da respecto a este tema la abogada que dio exigió la descalcificación del informe y que lo dio a conocer a la opinión pública, sus opiniones particulares:

''Si la embajada estadounidense hubiera llegado con los planes detallados del golpe creo que las cosas hubieran sido diferentes''.

En general, este sería el esquema que establecería para el tratamiento del caso, comenzando con el párrafo más resaltante de todo el informe, detallando a continuación de qué se trata el informe, quién lo emite, quién lo dio a conocer y por qué recién se hace. Las posturas oficiales de las partes involucradas y una pequeña conclusión a la luz de los hechos que se conocen, y cada parte con sus respectivos enlaces que remitan a toda la información inactual relacionadas directamente con el caso.

LA GENTE

Fue en febrero del 98 que Manolo junto con Julio, Lalo y Paul, motivados por el sandungueo, hip hop y reguetón, decidieron formar un grupo de baile y coreografías. Así nacieron los Rapers Boys. Luego álguien vio en el noticiero imágenes de un campeonato internacional de gimnasia. Espectaculares giros en el aire y maniobras que requieren de un despliegue físico impresionante, y que bien podrían ser complementados con música, con buena música.

Así fue que los Rapers Boys replantearon la existencia del grupo e incorporaron esos saltos y giros tan espectaculares como peligrosos. Posteriormente se unieron al grupo Quique, Peter y Michael, atraídos por lo que hacían estos jóvenes que cada vez más eran vistos como referentes entre los pequeños de los arenales de Mi Perú.

Un día, producto de su creciente fama, llegó hasta ellos Beto Ortiz y les sugirió, sugirió no más, que tal vez otro nombre sería más efectivo para que el éxito los aborde más rápido. A partir de ese momento Los Angeles de Arena aparecieron en escena. Siguen bailando, preparando coreografías al ritmo del reguetón y del hip hop, y dando mortales increíbles cautivando y generando admiración entre la juventud de Ventanilla, y lo más importante, motivando a los pequeños a practicar acrobacias y preferir cualquier tipo de actividad física antes de dedicarse a las drogas. Suena a cliché, pero es lo que ellos dicen y hacen. Eso es lo importante.

miércoles, noviembre 10, 2004

...así es Mi Perú.

De pronto Peter miró hacia atrás, después de pocos segundos volvió la mirada al frente y dijo – “ten cuidado”. Volteé rápidamente para ver el por qué de la precaución. Tres jóvenes nos seguían, el más moreno era espigado, los otros dos más bien chatos, todos delgados. Tenían 20 años más o menos, y caras de no buenas intenciones.

Salí un momento de la vereda y me pegué a una de las puertas de la estrecha calle haciendo la finta de que buscaba algo, mientras los tres sujetos pasaban por nuestro costado. Los movimientos rápidos siempre te libran. Pero este tipo de movimientos necesariamente tienen que estar acompañados de otra estrategia, la retirada, de lo contrario no sirven de mucho. Me creí mi rol de estratega de una sola batalla, y me sentí seguro en un campo donde era totalmente visitante. Error. Al ver que seguían de frente, no me preocupé en agarrar más fuerte la mochila, ni de tomar otra dirección, ni siquiera de cruzar hacia la otra vereda. Sentí que había eludido el peligro, y al darse cuenta ellos que ya sabíamos quienes eran, iban a desistir de sus planes. Segundo error. Seguimos con Peter atrás de ellos, Manolo vivía en la otra cuadra, sólo era cuestión de cruzar la pista que cruzaba transversalmente el cerro donde estaba asentada toda esa zona. Los tres muchachos, de aspecto similar al de la mayoría de los jóvenes habitantes de Mi Perú en Ventanilla, se quedaron en la esquina siguiendo tal vez la estrategia que imaginé de mi exclusividad.

Ya había puesto un pie en la pista cuando sentí un brazo alrededor de mi cuello, y otros cuatro que con violencia intentaban llevarse mi mochila. Empecé a dar patadas y jalar la mochila lo más fuerte que podía. Por un segundo pensé que podían atacarme con un cuchillo o algo así, pero seguí forcejeando hasta que la mochila, de muy mala calidad, no dio más y me quedé con el asa en la mano.

Todo pasó muy rápido, y con la misma velocidad pasó por mi cabeza un inventario de todo lo que si iba en la mochila: un celular viejo con 100 números telefónicos en la memoria, todas las separatas, cuadernos y papales de la universidad, ¡la cámara fotográfica de mi amigo!

Cuando me bajé en Faucett, justo donde empieza el largo muro plomo del aeropuerto internacional para tomar una combi que me lleve hasta Ventanilla, sentía un poco de inquietud por la lejanía del lugar, por lo que alguna vez había escuchado de Pachacutec y Mi Perú, porque me iba a encontrar con chicos a los que contacté por teléfono y que, a excepción de Peter que sólo había visto una vez en la esquina de Camaná y Azángaro en Lima, nunca había visto. Además tenía direcciones con sectores, lotes, manzanas lo que complicaba mucho más la ubicación. Pero el interés por lo que hacían estos jóvenes denominados "Ángeles de Arena", sus acrobacias, sus canciones, y lo particular de su historia hacían que el viaje sea también interesante; además estoy un poco acostumbrado a trechos largos.

Ya había pasado más de una hora desde que salí de mi casa y acabábamos de pasar la refinería La Pampilla cuando le pedí al cobrador de la combi que me avisara cuando estemos en Mi Perú, paradero J. En ese momento puse el rollo en la cámara y disparé un par de veces por la ventana para ver que tal salían esas fotos en movimiento y preparándome para hacer las mejores tomas que pueda de las acrobacias de los Angeles. Pasaron 15 minutos más y el amable boletero me indicó cuál era el paradero J. Otras personas en la combi notaron que estaba un poco perdido y se esforzaron en ubicarme, me preguntaron a qué sector iba y como podía llegar. En ese momento mi comodidad fue total, la amabilidad de la gente y los rayos del sol que empezaban a quemar condicionó placenteramente mi primera impresión de Mi Perú.

Los datos de la calurosa gente de la combi hicieron que llegue rápido a la casa de Peter. Cuando llegué estaba almorzando, y me di cuenta de que no era tan amable como la gente de la combi. Pero no era ni malcriado ni huraño, más bien un poco parco y hasta un tanto desconfiado. Es comprensible teniendo en cuenta que no apenas me había visto 5 minutos antes, no sabía quién exactamente quién era y lo había molestado en pleno almuerzo. Me dijo que por favor lo espere en la losa deportiva que estaba a la vuelta de su casa, no me hizo pasar. Accedí sin problemas y pensé que podía aprovechar para tomar algunas fotos de la zona. Había por ahí unos juegos mecánicos y la losa deportiva que se encontraba a la vuelta, subiendo el cerro. Este sector de Ventanilla, que quiere ser distrito, está construido sobre pequeños cerros que han sido pavimentados por partes y en donde la gente ha construido sus viviendas.

He aquí el tercer error, primero cronológicamente. El sol estaba más fuerte y la tarde muy tranquila, y me decidí a tomar fotos a los maltrechos juegos mecánicos, a unos niños que regresaban del colegio, a un infaltable perro, e hice unas tomas de Mi Perú desde la losa que estaba a mitad del cerro. Fue en ese momento, supongo, en que los ladrones que estaban "en paiche", como me dijo después Peter, se dieron cuenta de que tenía una llamativa cámara y decidieron hacerla suya. Al cabo de 20 minutos regresé a la casa de Peter como habíamos quedado. Esta vez salió su mamá que también se mostraba un tanto desconfiada, le pasó la voz y fuimos a la casa de Manolo, uno de los fundadores de Los Ángeles de Arena, para informarle en qué consistía mi trabajo.

Pasamos por la losa, seguimos subiendo el cerro por la pequeña vereda flanqueada de humildes casitas, la mayoría de material noble y adornada con pequeños jardines mientras hablaba con Peter acerca de su particular grupo. También hablamos sobre el barrio, cómo era la vida ahí, si era peligroso. Justo me estaba diciendo que en la noche era peligroso, por el sector N no se podía pasar ni siquiera de día, pero por donde estábamos de día era tranquilo cuando notamos la presencia de los tres indeseables compañeros de acera. Al ver su juventud y contextura supuse que la situación podría ser controlada, además cuando Peter me advirtió que tuviera cuidado con ellos me dijo algo como que los conocía y sabía de sus costumbres.

Mientras estalló en mi mente la imagen de la cámara fotográfica, y los aproximadamente 300 dólares que representaba, no pensé más y corrí lo más rápido que pude atrás de ellos cuesta abajo por la pequeña vereda. No atiné a gritar nada, pero mientras corría cogí en plena carrera la piedra más grande que encontré, y seguí corriendo sin perder de vista la mochila verde que era llevada por uno de los ladrones pequeños. Al llegar de nuevo a la losa, el otro chato se resbaló y cayó. Los otros seguían la carrera con la mochila. No podía perder tiempo en el caído. Sólo le apliqué el puntapié más fuerte que pude y seguí con la misma fuerza tras el ladrón que llevaba el botín. Creo que el pequeño agraviado no se pudo sentar cómodamente en un buen tiempo. El más moreno, al darse cuenta de la situación se paró y me amenazó con dos piedras más grandes que la mía mientras el tercer ladrón se llevaba la mochila, yo sabía que no podía desprenderme de mi único objeto de defensa hasta que no recuperara mis pertenencias, así que sin perder velocidad amagué que le tiraba la piedra, y mientras se protegía pasé raudamente por un costado sin perder de vista el rumbo que llevaba el otro chato.

Al pasar la losa, el chato volteó por otra pequeña calle que no estaba asfaltada y al avanzar más me encontré con una convergencia de muchas callecitas, todas de arena y sin personas transitando. Cuando llegué a la esquina de varias calles ya había perdido de vista al ladrón y a mi mochila. Me quedé parado sin saber a donde ir. -Perdí, fue lo único que se me pasó por la mente cuando por una de las calles de confluían en esa esquina apareció el chato corriendo. Seguramente pensó que yo estaba atrás de él y había intentado meterse por atajos para que me pierda en el camino sin imaginar que yo ya me había parado en la esquina. Cuando me vio se sorprendió y aceleró por una de las callecitas arenosas que bajaban hasta la avenida transitada que bordeaba el cerro. Fue ahí que por fin grité: "suéltala conchatumadre", y reinicié la carrera tras él. El ladrón estaba solo y desacelerando notoriamente, y al ver que yo no estaba dispuesto a dar por perdida esa mochila, no le quedó más remedio que soltarla y desaparecer por otro pequeño atajo que estaba a mitad de cuadra. Corrí hasta la mochila, la cogí y seguí cuesta abajo hasta la avenida.

Ya en la avenida, sudando y asimilando recién todo lo que me había ocurrido, empezó a acercárseme gente que había visto lo ocurrido desde lejos y me decían que hubiera gritado. Ellos hubieran ayudado a agarrar a los ladrones y les hubieran pegado muy fuerte, eso hacen siempre porque no les conviene que los visitantes se lleven una mala impresión de Mi Perú. Les di las gracias y caminé hacia la casa de Peter. Ya estaba un poco más repuesto del mal momento y empezó a dolerme la pierna. Había corrido con tanto esfuerzo que me dio un tirón en el muslo, hacía tiempo que no hacía ejercicios y los reinicié de manera muy brusca.

Haciendo un recuento de todo lo sucedido me encontré con Peter que ya me había divisado. Hasta ese momento no me había percatado de su ausencia, en dónde estaba cuando empezó el forcejeo y me empecé a preguntar por qué no me había ayudado. Pero en el fondo eso no me importaba mucho. Apenas se acercó me preguntó cómo estaba, qué había pasado exactamente y me dijo que los conocía y que nunca pensó que iban a robarle a alguien que esté con álguien que viva por ahí. El también cometió otro error. Después respondió la pregunta que me había hecho, si me ayudaba lo más probable era que ellos regresen alguna vez y le hagan algo por venganza. Entendible.

Fuimos a su casa, le contamos todo a su mamá que se mostró mucho más amable que la primera vez y empezamos a hablar de lo acontecido, le conté paso a paso lo ocurrido. Ella me repetía lo que antes ya me habían dicho su hijo y las personas de la avenida, lo peligroso de la zona pero fundamentalmente de noche, que los vecinos ayudan a combatir a los delincuentes y lo vengativos que pueden ser estos. Ya descansado y después de dos vasos con agua salimos a buscar a los otros integrantes del grupo. A Manolo nunca lo encontramos, fuimos donde Paul. Luego fuimos hacia el arenal donde ensayaban sus acrobacias y ahí estaban Lalo y Michael dando vueltas espectaculares en el aire para después caer muy suavemente en la arena.
En medio de las elaboradas y peligrosas maniobras transcurrió la tarde, y lo sucedido horas antes quedó en la anécdota. El despliegue de habilidad y de buenas energías fue lo que quedó en mi mente cuando bajábamos del arenal hacia el paradero de la Jv que me llevaría hasta la avenida Brasil. La amabilidad de la despedida justificó el haber llegado a un lugar tan lejano y un tanto peligroso. Pero peligro hay en cualquier parte de Lima, lo que cuenta en verdad es que haya gente buena, y en Mi Perú hay mucha.

sábado, setiembre 04, 2004

perreo mami, perreo...

Simular relaciones sexuales al ritmo de una canción sugerente se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en la mejor manifestación de danza de los adolescentes que acuden a las discotecas del centro de Lima y de los conos.

Tamaña agresión a la "decencia y buenas costumbres" de la sociedad limeña está en franco crecimiento, y empieza a ser objeto de duras críticas por parte de una opinión pública encabezada por padres indignados y secundada por medios de comunicación poco serios.

¿Qué piensan los furtivos exponentes de tan singular expresión artística? ¿Qué piensan hacer los defensores de la integridad y la moral para frenar esta "degradación" de la juventud? ¿Por qué los nuevos adolescentes han adoptado esta forma de baile como una de sus diversiones favoritas?

El perreo refleja el sentir de la juventud limeña de principios de siglo 21, post 90's. Los diarios chicha, Laura Bozzo, una de las peores educaciones de latinoamerica entre otros factores, están dando frutos.

kiero ver ké dice

ojalá aparezca algo acà pe

jueves, agosto 26, 2004

menasje de prueba

a ver que pasa con este texto.